En Dolores Hidalgo y la región norte del estado, el uso de la motocicleta ha pasado de ser una alternativa de movilidad eficiente a representar un factor de riesgo crítico. De acuerdo con datos de la Secretaría de Salud estatal, durante 2025 se registraron más de 29,000 atenciones médicas por incidentes viales, de las cuales el 70% involucraron a motociclistas.
Tres de cada cuatro atenciones médicas por accidentes en Guanajuato corresponden a usuarios de este vehículo, lo que evidencia la falta de equipo de protección y pericia al conducir.
Habitantes de la zona centro y norte de Dolores Hidalgo reportan un incremento en conductas de riesgo, tales como exceso de velocidad, omisión en el uso del casco y maniobras imprudentes en avenidas principales.
El uso de escapes modificados y la circulación a alta velocidad durante la noche han generado quejas constantes por contaminación auditiva y la demanda de una vigilancia más efectiva.
El problema no reside en el medio de transporte, sino en la normalización de la imprudencia. El aumento de accidentes en municipios vecinos como Celaya, donde las cifras se duplicaron en un año, sirve como una advertencia para la Cuna de la Independencia Nacional.
La seguridad vial requiere de una responsabilidad compartida: conductores que respeten la normativa, autoridades que apliquen la ley sin excepciones y una sociedad que no tolere el riesgo innecesario.
